martes, 17 de marzo de 2009

Buenas tardes

Algo pasaría, eran casi las once y la cortina estaba abajo, con su “truper” extendido y la tela de alambre sin jaulas y mangueras colgadas, era un buen augurio. El tipo de la ferretería se quedó dormido, abrió su negocio pasado de medio día, cuando ella se lo topó en la tienda él iba a comprar su medio litro de cocacola en envase de vidrio, con unas ojeras insoportables, dijo “buenos días” y ya eran casi las dos, la tendera sonrió y le corrigió “buenas tardes ya…”, él sólo extendió su mano izquierda con el envase vacío y comenzó a contar las monedas en la otra mano.

Más tarde el asunto del ferretero desvelado se le voló de la cabeza, luego sin esperar el evento fortuito destinado para ella, hizo bailar un trompo por primera vez.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Stiletto


Ella es linda porque asesina sus horas junto de su hombre, porque con cada hervor se siente creativa, es linda porque los tacones la hacen ver alta, allá arriba, donde siempre ha querido estar, es linda porque el maquillaje le tapa el mal gesto de saberse engañada. Le pido todos los días que me enseñe a ser así de linda, pero es demasiado complicado, no logro destejerme como ella, no dejo de sentirme más ajena que las pestañas postizas.

Ella es más linda cuando encuadra su sexo para el placer de su hombre, cuando se traga el semen aunque no le guste porque sabe amargo - tan virtuosa es que comprende que nunca será tan amargo como creer que anoche otra lo probó-. Poco ha de importar todo, miserable me he de sentir porque no puedo ser así de linda, y ella no me enseña, no me dice nada, se queda callada y sonríe.

... pero mira qué linda que se ve.

martes, 14 de octubre de 2008

Hay que evaporarse de vez en cuando

Quién sabe hasta donde vaya a parar este blues, el whisky no se ha terminado y mis errores van tan líquidos que comienzo a confundirlos con la gloria. “Bless mistakes, bless them all”, quién sabe hasta donde vaya parar este deseo incontrolable de saltar de la cama al precipicio y caer convertido en piedra.


Es que uno a veces se cansa de caminar sobre las aguas y multiplicar el pan, a veces uno no entiende hasta qué punto hay que dejar de luchar con alfabetos incendiados y seguir sin darnos cuenta que todo es ceniza que mancha los zapatos.


Agarra mis ojos que aún son brasas, guárdalos en tu puño hasta que dejen cicatriz, que el calor no te espante y que la esperanza de un error inocente cruja en tu mano para poder, finalmente, hundirte en el mar.